domingo, 11 de mayo de 2014





PÁGINA EN BLANCO

   Siempre he sentido una especial atracción por las papelerías. Es una de las pasiones que me han traído de cabeza desde niña. Pilas de libretas por estrenar, flamantes, impolutas, con gusanillo o sin él,  rojas verdes, azules, de una raya o de cuadros. Lápices de todo tipo por afilar, ordenados por tamaños y colores. Reglas, escuadras compases y cartabones, esperando pacientes para trazar el ángulo o la figura más complicados. Tintas,  plumas y plumillas. Papeles de todo tipo y textura: seda, charol, celofán... Y el olor, ese olor desafiante a limpio, a nuevo, que provoca el deseo de tocar y acariciar. 

   Entrar en una papelería, es como penetrar en un espacio mágico en el que cada objeto brilla con luz propia llamando la atención de mis sentidos y gritándome: Llévame, llévame contigo.
   Abrir un cuaderno por primera vez, además de un placer, supone un reto, una aventura, como cuando das la vuelta a una esquina y descubres un rincón hasta ahora desconocido. Una página en blanco es como el camino por andar, como la vida por vivir. Todas las posibilidades están a tu alcance para diseñarlos como tú quieras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario